Apología de la tristeza: la depresión según Pixar

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-Porque la depresión no es sólo estar triste

“¿Te has preguntado lo que sucede dentro de tu cabeza?” es la tema principal con la cual nos invitan a disfrutar de Intensamente, la más reciente animación de Pixar. La trama es muy simple y digerible, pero lo que más interesa en ésta película es justamente la mente de la protagonista: Riley. Nos presentan a cinco emociones básicas: alegría, tristeza, miedo, enojo y desagrado; cada emoción tiene un efecto en nuestro cuerpo y en nuestra forma de actuar. La forma en que regulamos estas emociones básicas define cómo se moldea nuestra personalidad y nuestros recuerdos íntimos. Todo esto se refleja muy bien a lo largo de la película.

¿Qué sucede cuando alguien está deprimido? Muchos nos vemos tentados a pensar en una mente dominada por la tristeza, sin embargo, la depresión es algo mucho más complejo que simplemente estar triste.

Podemos sentirnos tristes cuando las cosas no van como nosotros queremos, cuando perdemos algo o alguien importante o simplemente cuando evocamos recuerdos de épocas más felices. Aunque es una sensación no placentera, es necesaria para nuestra supervivencia y salud mental. Si alguien está triste, el metabolismo disminuye y por ende la cantidad de energía de la que dispone el cuerpo baja, la temperatura del cuerpo desciende, hay cambios en el ritmo cardiaco y en el movimiento de los intestinos. Se dice que todos estos cambios son necesarios, pues al enfrentarnos a un problema o pérdida emocional, la tristeza nos obliga a hacer una pausa para detenernos a pensar mejor las cosas y a buscar un lugar seguro; socialmente enviamos un mensaje de ayuda a aquellos que nos rodean y el llanto, además de alertar a los demás, ayuda a liberar estrés y ansiedad. Riley no fue capaz de hacer nada de esto hasta el final de la cinta, justo cuando la tristeza toma el control.

Ya sabemos qué provoca la tristeza en el cuerpo, sin embargo eso no nos da como resultado una persona deprimida. Sólo un psicólogo o psiquiatra puede definir si una persona tiene o no depresión, ya que una característica importante de estas personas es que mantienen un sentimiento de tristeza por más de dos semanas, a esto ya no le llamaríamos como un estado emocional normal, pues ya estamos hablando de cambios más serios y profundos como alteraciones en el apetito (comer demasiado o no comer), en el tiempo que ocupamos para dormir (dormir demasiado o no dormir) y, en casos más graves, pensamientos recurrentes sobre la muerte.

Si nos asomáramos a la cabeza de estas personas no encontraríamos a los personajes que representan a nuestras emociones, sino neuronas que han cambiado su funcionamiento. Se ha descubierto que en personas deprimidas las neuronas dejan de producir una sustancia química llamada serotonina, la falta de esta sustancia está ligada a los síntomas de la depresión. Un cerebro deprimido no puede controlar bien la liberación de hormonas al cuerpo y además pierde la capacidad de aprender nuevas cosas. Por eso cuando alguien tiene depresión no basta con decirle “anímate”, “no es para tanto” o “¡ya, alégrate!” pues estos cambios cerebrales no desaparecen de la noche a la mañana, se necesita un tratamiento que altere el funcionamiento del cerebro que puede ser psicológico o farmacólogico o incluso mejor, una combinación de ambos. Bien podríamos pensarlo como un desajuste en el manejo de nuestras emociones; en la cinta vemos cómo Riley pierde el control de las emociones al punto de llorar enfrente de todos los compañeros de clase.

Hay quienes dicen que el problema de la gente deprimida no es que estén tristes todo el tiempo, sino que han perdido la capacidad de sentir felicidad. A esto se le llama anhedonia. La anhedonia también puede estar presente en personas con Alzheimer o Esquizofrenia, pero cuando aparece en personas deprimidas estamos hablando de una forma grave de la depresión . Estas personas dejan de sentir interés por las cosas que antes les agradaba hacer; dejan de salir con los amigos, no quieren practicar ningún deporte, la música que antes los hacía emocionarse deja de tener efecto, las comidas que les parecían deliciosas dejan de saber bien y, en casos más extremos, se pierde la capacidad de sentir emoción alguna. En estos casos hablamos de una forma severa de depresión, llamada “depresión mayor de tipo melancólica”. En el cerebro de estas personas, además de tener poca serotonina también tienen una baja producción de dopamina. Ambas sustancias están relacionadas con una sensación de bienestar y se distribuyen a muchísimas regiones del cerebro como el tálamo, encargado de regular la información de nuestros sentidos; el núcleo accumbens, encargado de las sensación de placer o el hipocampo, encargado de la memoria y el aprendizaje.

Para los que ya vieron Intensamente, recordarán aquel momento en que el “tablero de las emociones” de Riley comienza a ponerse negro y ninguna de las emociones, por más que trataban, eran capaces de detener las ideas y las acciones de la protagonista. ¿Qué hubiera pasado si toda la mente de Riley se hubiera quedado oscura? Pues si bien Riley ya presentaba síntomas suficientes para hablar de una forma leve de depresión, lo que estábamos observando era precisamente el inicio de una persona con anhedonia. En ese caso la depresión de Riley se hubiera agudizado tanto que se hubiera necesitado de una interveción psicológica o psiquiátrica.

Sin embargo, Riley se salvó de padecer de un trastorno que afecta al 12% de las personas en Estados Unidos, y esto lo logró en el momento en que la tristeza entra al juego. Podría parecer paradójico pero al permitirnos sentir tristeza nos podemos salvar de tener depresión. Este es otro acierto para Pixar pues se ha descubierto que las personas que lloran al sentirse tristes son menos propensas a padecer este trastorno.

Aunque muchos creíamos que Intensamente era sólo una película para niños, ahora nos damos cuenta que la tendencia es crear historias que todos puedan entender y apreciar, aunque de manera distinta. Así que la próxima vez que vean la misma película se podrán dar cuenta de la complejidad y el detalle que los creadores de Pixar lograron plasmar en esta historia.

Referencias:

Juan José F. Valdiviezo es estudiante de Psicología en la UNAM. Apasionado del café, el teatro y las buenas historias de ciencia ficción.

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