La conservación de alimentos, desde Jakku hasta La Tierra

deshidratación, espacio, pelìculas, Starwars

 

Sí, ya sé que la última película de la saga no ganó ningún Oscar, ya sé que muchas personas dicen que es un remake de la película A New Hope (1977), que lo único rescatable es BB-8 y que la historia es un poco floja, pero aun así, en mi oponión, es de las mejores películas del 2015.

¿No sabes de qué películas estoy hablando?, bueno te daré otra pista: los buenos son llamados Jedi y los malos son llamados Sith. Ambos, a su manera, manipulan “un campo de energía metafísico y omnipresente creado por las cosas que existen que impregna el Universo y todo lo que hay en él manteniéndolo unido”, este campo es comúnmente llamado “La Fuerza”, ¿aún no?

Una última pista: una de las líneas principales de esta saga (por la manera en cómo es dicha y el contexto en el que se dice) es “No, I am your father”.

Si tu primera respuesta fue Star Wars, quiere decir que sí viste la última película (estrenada en diciembre de 2015). Y es de esta película de la que te quiero hablar, sin embargo no te enumeraré la interminable lista de referencias científicas con las que cuenta, tampoco de los evidentes errores científicos de todas la películas (por ejemplo, el astrofísico Neil deGrasse Tyson lanzó la siguiente pregunta: ¿cómo es que BB-8 “una bola lisa rodante de metal” se mueve sobre el planeta Jakku de manera tan veloz? ya que, al ser justo una bola de metal, no presenta una gran fuerza de fricción sobre el terreno en el que se mueve; esto resultaría en que “habría patinado sin control en la arena”)[1].

No, te voy a hablar de algo más simple:

¿Recuerdas que durante las primeras escenas de la película, la heroína Rey se encuentra buscando piezas en una nave del Imperio destruida? ¿Qué hace con estas piezas? Las lleva a un comprador de chatarra, llamado Unkar Plutt. Y este personaje le paga con algo que llaman “porciones”.

Pues es de esto de lo que voy a hablar, de las porciones, y de la manera en que a algunos se nos antojó probar al ver la manera tan simple de cocinarlas.

Por la manera en cómo se cocina, a partir de un polvo que se le agrega un líquido (que me atrevo a pensar que es agua), y que después de calentarlo (aparentemente) se forma un panquecito de color verde, se puede suponer entonces que detrás de este alimento está la ciencia básica de la deshidratación de los alimentos.

La deshidratación ha sido desde siempre el mejor sistema de conservar los alimentos pues se trata de extraer solamente el agua mediante calor suave que no altera los nutrientes.

Una de las muchas de las ventajas de este sistema de deshidratacion es que permite conservar todo tipo de alimentos (desde pétalos de flores hasta un bistec). Los alimentos deshidratados se pueden preservar durante meses o años (la conservación es más larga cuanto menos agua retengan, y los alimentos deshidratados se conservan perfectamente durante años en envases cerrados pues mantienen las propiedades nutricionales de los alimentos); los sabores se intensifican al concentrarse, es decir, ¡las frutas se convierten en verdaderas golosinas! En términos prácticos se reduce el espacio de almacenaje, manipulación y transporte.

Pero, ¿de qué manera se puede quitar el agua de los alimentos?

Existen varios métodos para retirar el agua y uno de los más usados es uno muy simple y se llama deshidratación osmótica [2].

Esta técnica se basa en uno de los fenómenos físicos mejor estudiados en la actualidad y con muchas aplicaciones prácticas: la osmosis.

La osmosis es básicamente el paso de un fluido (agua en nuestro caso) a través de una membrana semipermeable que separa dos regiones con diferentes concentraciones.

Esta definición, aunque nada técnica, contiene términos no tan conocidos como “membrana semipermeable” y “regiones con distinta concentración”.

Para entender estos términos imaginemos en una mañana de domingo: te levantas a medio día (obvio es tarde porque es domingo, nadie se levanta temprano en domingo, ¿cómo para qué?).

Una vez que te has despertado lo primero que quieres hacer es desayunar. Después de disfrutar tu desayuno, lo mejor que se puede hacer es tomarte un té. Así que vas a la cajita de los tés y decides hacerte uno de manzanilla. Sacas la bolsita del té de su empaque y la sumerges en agua caliente. Si te fijas en lo que sucede, se nota cómo el agua se va pintando lentamente, y al paso de cinco minutos tienes una bebida de color amarillo y con sabor a manzanilla. En este ejemplo, la bolsita de té actúa como una membrana semipermeable ya que permite que podamos preparar un rico té sin tener el inconveniente de que en nuestra bebida tengamos hojitas flotando. Las dos regiones con distinta concentración son las hojas de té dentro de la bolsita y el agua caliente.

En una región (las hojas de té) tenemos una gran concentración de “sabor a té” mientras que en el agua no tienes “sabor a té”. Cuando las pones en contacto la bolsa al sumergirla en agua, el “sabor a té” de las hojas pasan lentamente hacia el agua, es decir, este sabor se mueve de una región con alta concentración del mismo a una de menor concentración, y como dije anteriormente, la bolsa no permite que las hojas pasen al agua, las retiene y solo deja pasar el “sabor a té”.

En el caso de la comida deshidratada, esta se priva de agua al ponerla en contacto con una solución de agua con una alta concentración de sales. Por ósmosis, las sales se mueven hacia el alimento y el agua que contenía este es desplazada hacia afuera. Y así de sencillo resulta deshidratarlo.

Si el método de deshidratación ósmica para conservar comida es conocida en una galaxia muy muy lejana, que no nos parezca extraño que todos los alimentos que nuestros astronautas llevan a sus travesías hacia el espacio sean alimentos de alto valor nutricional y completamente deshidratados.

Ahora que sabemos cómo se pueden conservar nuestros alimentos, quizás no sea tan necesario viajar hasta Jakku para probar las porciones… o quizás sí, ya que si me dijeran que con viajar a Jakku tendría la oportunidad de manejar el Halcón Milenario, creo que no lo pensaría dos veces.

Para terminar, no me quiero ir sin antes invitarlos a que vean la última película a la cual hacia referencia de la saga Star Wars: El despertar de la fuerza, película que se estrenó en diciembre del 2015.

Luis H.C

Creador de contenidos en la Bombilla. Estudiante de Química en la Universidad Nacional Autónoma de México

Referencias:

[1] Neil Tyson, timeline en Twitter, recuperado el 14 de marzo del 2016 en:  https://twitter.com/neiltyson/status/678999135203143680?lang=es

[2] Della Rocca, Patricia, “Secado de alimentos por métodos combinados: Deshidratación osmótica y secado por microondas y aire caliente”.Buenos Aires, Tesis de Maestría en Tecnología de los alimentos, 2010.

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