Misión Rescate: salvando al soldado Ryan 3. (¿En serio? ¡Pero ni siquiera sabía que había otras 2!)

Ciencia ficción, espacio, pelìculas

Es verdad, el gobierno de Estados Unidos ha gastado mucho dinero salvando a Matt Damon no una ni dos sino tres veces, porque siempre se pierde. Si pensamos específicamente en tres de sus películas: Rescatando al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998), Interestelar (Christoper Nolan, 2014) y la más reciente Misión Rescate (Ridley Scott, 2015), quizás entendamos el sentido de la broma: ¡Alguien dígale a Matt Damon que ya deje de perderse! ¡Cómo diablos sobrevive este náufrago interestelar!

Quizá el desafío más complicado que se le presentó al astronauta Mark Watney, quien interpreta Damon, fue cosechar su propia comida en un planeta extraterrestre, sin mencionar que, en una situación de vida o muerte, usó su traje como propulsor en el espacio, muy al estilo Iron Man, para dirigirse hacia su capitana; aunque claro, esto no se compara con tener que cultivar papas en un planeta diferente para poder sobrevivir varios meses.

Cosechar papas en la Tierra es una cosa, pero hacerlo en ambientes extraterrestres, sin las condiciones atmosféricas habituales para nosotros en la Tierra (por mencionar sólo un aspecto), puede ser un gran reto no muy lejos de ser realidad.

Durante muchos años la NASA (National Aeronautics and Space Administration) ha realizado experimentos en el desierto de Atacama, Chile pues es un lugar muy semejante al suelo del planeta rojo. Uno de los proyectos que se tiene pensado para 2021 es enviar un rover (vehículos espaciales de exploración utilizados en misiones lunares y marcianas) a Marte que incluye un experimento de crecimiento de plantas que ha sido llamado Mars Plant Experiment (MPX). Este experimento sentaría las bases para futuros invernaderos en el planeta rojo.

Rober el gato, viajando en un rover.

Si el proyecto MPX resulta viable en Marte, surgen varias preguntas: ¿Qué retos deberá enfrentar un granjero espacial al cultivar alimentos?, ¿Qué efectos tendrían los cultivos si cambian las condiciones en las que se han cosechado por miles de años en la Tierra?

Como resultado de un largo proceso evolutivo, los organismos que viven en nuestro planeta poseen las características más adecuadas para sobrevivir en su hábitat. Cualquier cambio brusco y fuera de los rangos tolerables puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Si ustedes han cambiado de lugar una planta y después se ha muerto o han olvidado agregarle agua, saben a qué nos referimos.

Una de las muchas condiciones que cambian en Marte en comparación con la Tierra es la atmósfera: uno de los factores que ha permitido el desarrollo de la vida como la conocemos, ya que nos ofrece, entre otras cosas, protección contra la radiación solar.

Si revisamos las condiciones de cada planeta, en Marte hay una atmósfera mucho más liviana que en la Tierra, lo que implicaría no solo una nimia protección solar, sino menor presión atmosférica (digamos unas 166 veces más liviana en promedio), lo que provocaría un cambio tan brusco como para deshidratar una planta (ya que el agua liquida no puede existir en esas condiciones) o afectar su funcionamiento y crecimiento.

En Marte, además de la presión atmosférica, cambia la fuerza de gravedad que es tres veces menor que en la Tierra. La gravedad en el planeta rojo nos permitiría poder caminar a grandes saltos, y complicaría o cambiaría el crecimiento de grandes árboles o tallos ya que la gravedad también afectaría los procesos de desarrollo en las plantas. Lo anterior podría dar como resultado árboles que crecieran torcidos y que jamás su tronco enderezaran o que las raíces de estos árboles no lograran fijarse correctamente al suelo.

Las papas que cultiva Mark Watney son la mejor opción para comenzar a cosechar en Marte pues son tubérculos relativamente fáciles de cultivar pues crecen debajo de la tierra y tienen una gran cantidad de nutrientes, quizá no fue mera casualidad que nuestro astronauta en el planeta rojo tuviera papas y no uvas, por ejemplo, pues necesitan cierta temperatura, altitud y humedad para que poder crecer y producir frutos lo suficientemente aptos para el consumo.

Sin embargo, los recientes experimentos que se han realizado, y los planteados por la ficción, nos llevan a pensar que hace falta conocer mejor cómo es el desarrollo de las plantas fuera de las condiciones de nuestro planeta, lo que nos podría llevar a dos cosas: la primera sería profundizar el conocimiento de la fisiología y del desarrollo de las mismas; la segunda, lograr que los cultivos en el espacio sean viables (claro que aquí no se han mencionado los innumerables momentos de frustración, desvelo y satisfacción que pasarían los granjeros espaciales y millones de recursos en tiempo, dinero y esfuerzo que se tendrían que invertir).

Irónicamente, hoy en día, es más factible que Estados Unidos invierta muchos recursos en llevar a Marte a “sus primeros colonizadores”, ya que por ahora, los planes de una misión tripulada al planeta rojo incluyen solo el boleto de ida pero no el de regreso.

Referencias:

“Atmosfera de Marte” (s.f) en http://cab.inta-csic.es/rems/es/atmosfera-de-marte/. Consultado el 22 de Julio de 2016

Científicos: Desierto de Atacama es el lugar más parecido a Marte en nuestro planeta” (2015) en

http://www.24horas.cl/tendencias/salud-bienestar/cientificos-desierto-de-atacama-es-el-lugar-mas-parecido-a-marte-en-nuestro-planeta-1667843. Consultado el 24 de Julio de 2016

La atmósfera de Marte” (s.f) http://www.iac.es/cosmoeduca/sistemasolar/contenido/4.htm. Consultado el 6 de junio del 2016.

 

Autores:

Edith Fuentes Soriano. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, se especializó en lingüística: en los sonidos de las lenguas. Actualmente hace su tesis sobre entonación. Viaja mucho, lee mucho y se obsesiona con casi todo, especialmente si se trata de ciencia y literatura.

José Ramón Sánchez Castañeda. Miembro de la compañía de teatro de la Factoría Escénica, taller de teatro de la Facultad de Ciencias desde 2009. En 2009 participó en el taller de doblaje impartido por Humberto Vélez, en el Foro Shakespeare. En 2015 formó parte de la generación XX del Diplomado en Divulgación de la Ciencia UNAM. Su gusto por el radio, le ha llevado a interesarse y especializarse en contenidos de divulgación por medios como radio y podcast. Desde 2016 es miembro de La Bombilla, colectivo de divulgación de la ciencia y actualmente participa con Ciencia Desde Cero, organización independiente dedicada a la divulgación científica, en la obra de teatro Newton y la Luz.

Ilustración: 

Bernardo Ortega. Artista Visual. Es estudiante en la Facultad de Arte y Diseño de la UNAM. Se especializa en el uso de técnicas de imagen bidimensional, específicamente en Litografía, Fotografía, Imagen digital, Pintura y Dibujo a gran y medio formato.

 

 

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