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EL ARTE Y LA CIENCIA SE VAN A CASAR

Por una lado las Bellas Artes con su dosis de interpretación y estética, por otro la ciencia y su rigurosa metodología. ¿Polos opuestos? Los artistas, poetas, músicos y bailarines son inestables, románticos, imaginativos, seductores, apasionados. Los científicos son calculadores, racionales, metódicos, sensatos, aburridos y a veces se les recuerda como esos genios malvados de bata blanca que quieren acabar con el mundo..… pero… ¿de verdad es cierto? Estos tabúes sobre la comunidad científica y artística son los que siempre hemos escuchado desde que somos niños. ¿Acaso eso quiere decir que para hacer un poema sólo se necesita inspiración?, ¿los científicos entonces, no son apasionados?

            Para escribir un poema, componer una pieza musical, modelar una escultura o pintar acuarelas no basta la inspiración, también se necesita un método, disciplina, técnica; no todo es producto de la pasión. La precisión matemática es fundamental para construir un palacio; la proporción es muy importante si un artista pretende esculpir una figura humana, escribir un poema requiere de conocimientos básicos sobre métrica. La pasión mezclada con la técnica nos regala maravillosas obras de arte: Leonardo Da Vinci utilizó en sus pinturas la técnica de sfumatto y ¿adivinen qué? es la causante del engaño a nuestro sentido de la vista en la Mona Lisa pues causa un efecto de óptica que hace que la misteriosa sonrisa sólo se perciba cuando la miramos de forma periférica.

      Los científicos, por otra parte, no son personas carentes de imaginación e inventiva, se necesita mucha pasión para dedicarse un tema e investigar días y meses en un laboratorio descubriendo y admirando la belleza de la naturaleza. ¿Acaso no hay encanto en las seductoras formas de la estructura helicoidal del DNA? El mismo Dalí se enamoró de la ciencia y pintó grandes obras maestras inspiradas en la genética. Y es que la belleza no sólo se encuentra en el micromundo de las moléculas sino también en el cosmos tan lejano a nuestros ojos pasando por el mundo frente a nosotros, como la graciosa forma de los frutos de los pinos, y el polen de una dulce flor de naranjo.

          La ciencia y el arte tienen como objeto de inspiración y estudio el mundo que nos rodea, buscan desmenuzarlo, entenderlo y explicarlo, logrando conmoción en nuestros sentidos. ¿Quién podría negar las similitudes entre Picasso y Einstein? Ambos personajes exploraban la geometría en el espacio-tiempo. Nuestro mundo es un caleidoscopio, como decía Unamuo, en donde podemos deslumbrarnos con flores, proteínas, virus, danza, ópera, pero también con caricaturas, videojuegos, cine, cómics y novelas gráficas.

        Los videojuegos, son un ejemplo claro de la tecnología, hija predilecta de la ciencia, donde se mezcla el ingenio de todo un equipo de diseñadores, animadores y programadores para hacer posible que tu y yo disfrutemos de horas infinitas jugando Halo 4. O películas tan espectaculares como Gravedad, que se estrenó el año pasado donde el espacio es el escenario; pero no sólo el Universo es el ingrediente de este film, también lo fue la música, el equipo de efectos visuales, los diseñadores, productores y los asesores científicos que estuvieron detrás de la creación de ésta historia.

    Tanto los artistas como los científicos trabajan juntos engranando sus conocimientos, con la misma pasión y dedicación para contribuir al saber humano, ninguna está encima de la otra, un claro ejemplo es la colaboración que el artista, John Lomberg, hacía con el famoso astrofísico Carl Sagan, juntos lograron cautivar a miles con ciencia y arte. En el campo de la literatura, Aldous Huxley publicó en 1964 un ensayo titulado “Literatura y ciencia” en el cual expuso su inquietud ante el divorcio de ambas disciplinas.

           Juntas se valen del conocimiento, la ciencia inspiró a varios literatos a escribir obras maestras. La ciencia y el arte no están separadas, son hermanas cada una con escuelas, doctrinas, técnicas, y métodos particulares. Elegantes y críticas exploran el mundo de las algas y medusas, imaginando dinosaurios como los de Knight y Burian. Así que, olvidemos los tabúes y dejemos de divorciarlas, mejor vistámonos elegantemente de colores porque aquí en la Bombilla, el arte y la ciencia se van a casar.

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Edith Fuentes Soriano. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, se especializó en lingüística: en los sonidos de las lenguas. Actualmente hace su tesis sobre entonación. Viaja mucho, lee mucho y se obsesiona con casi todo, especialmente si se trata de ciencia y literatura.

Akezalli Gonzalez Santiago. Estudio Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, actualmente realiza tesis en el Laboratorio de Estudios filosóficos, históricos y sociales sobre la biología evolutiva. En el 2014 curso el Diplomado de Divulgación de la Ciencia que imparte la DGDC. Su amor por la ciencia y las bellas artes la ha conducido a la divulgación de la ciencia. También tiene otras aficiones más sencillas, sobre todo el té con leche, las caricaturas, el cine, los comics, viajar y dormir.

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