Una legítima adicción

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Quiero contarles la historia de cómo me hice un adicto. De mi abuela tomé la costumbre de tomar chocolate caliente por las tardes. Ella preparaba tres tazas: una para mí, otra para mi hermano y otra para ella. Tomábamos lentamente el chocolate preparado con agua caliente mientras veíamos pasar a la gente por la ventana. Años después nos mudamos a la ciudad, y la dificultad para conseguir un buen chocolate nos impidió seguir disfrutando de la tradición familiar. En su lugar comenzamos a tomar café. “Es más estimulante y con menos calorías que el chocolate” repetía mi padre cada vez que ponía a llenar una nueva cafetera.

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Love Blossoms" de Romero Britto

¡Wow, qué alucine!

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¿Alguna vez te ha pasado que estás tan emocionado y feliz que de pronto exclamas ésta expresión? ¿O te ha pasado que de pronto te encuentras en una situación de emoción tal, que no puedes creer lo que te sucede y te sientes invadido por una explosión de sensaciones provenientes de tus sentidos y fuera de lo normal? tanto, que piensas de pronto: “¡y eso que no ando en drogas!”